NiUnaMenos

reflexionando estos días sobre el machismo y sobre la violencia psicológica y física que aún muchos varones ejercen sobre las mujeres, me detuve a escuchar las discusiones que siguen surgiendo sobre si este tipo de violencia es violencia “sin más” como lo pueden ser el acoso escolar, el abuso infantil, el maltrato a los refugiados, etc. o es efectivamente un tipo determinado de agresión, con sus características particulares que nace de una ideología, de un concepto, es decir, de una interpretación de la realidad.

y me acorde del caso del chico violado por unos policías en una comisaria francesa. Un caso en el que no solo se dio la agresión que dejo a la victima hospitalizada, sino que además, hubo un goce por parte de los agresores, un goce no por el acto físico en sí, ya que la violación fue con una porra, sino en el goce por el sometimiento y el dolor de su victima, el gozar dominando, el goce por sentir su humillación.

el dominio que sintieron  millones de mujeres a lo largo de los siglos, es de este tipo. Un dominio que consistía, y aún consiste, en el placer de hacer sentir que la otra, ella, no vale, que como persona significa menos.

en el machismo se da un doble gozo: el de la negación del otro -de sus diferencias- y el goce de la humillación por la negación. Y por esto mismo es una conducta velada, oculta, justificada. Porque al fin y al cabo siempre se ha dado y se seguirá dando, antes eran las mujeres, los esclavos y los campesinos ahora son los trabajadores, las mujeres, los niños. Se da en la política, en la economía, en las relaciones laborales y familiares es parte de la condición humana.

Por que hablar de machismo entonces si es “ser humano”. Porque la particularidad del machismo es que su goce pasa por lo femenino. Con los esclavos fue una cuestión de raza, con las mujeres una cuestión genital.

Aquello que nos hacia únicas, especiales porque eramos procreadoras, los varones lo convirtieron en una condición de inferioridad. Hicieron que nuestro cuerpo se convirtiera en nuestro peor enemigo y con él, nuestra identidad y valor como personas.

Y este goce se convirtió en idea, la idea en creencia, la creencia en ideología, la ideología en concepto y comprensión del mundo.

Las mujeres a lo largo de los siglos tuvo (tiene) que “demostrar” que su cuerpo y su identidad era “algo más” que sus genitales. Que su fuerza física es como la de los varones, que su cerebro funciona igual que la de ellos, tuvieron que luchas para que sus sentimientos no fueran reducidos a lagrimas e impotencia, y sobretodo, que las diferencias son algo bueno.

todo esto tuvo la mujer que hacer para que los varones vieran y entendieran que “a pesar” de tener ovarios, trompas de falopio, útero y vagina valían como personas.

creo que ahora estamos entrando en una nueva etapa, que finalmente estamos ya en el último tramo, donde finalmente consigamos no ser “a pesar de nuestros genitales” sino que seamos con ellos, con la convicción que son parte de quienes somos sea cual fuere la identidad que elijamos.

el día de la mujer es para recordarnos estas luchas, estas aceptaciones veladas que validamos por ser heredadas, para seguir buscando una sociedad que abrace las diferencias, para reafirmar que los casos de violencia contra la mujer si son un caso especial de violencia porque el goce es por dominar a-la-mujer, a su-mujer, que deja de ser persona para convertirse en objeto. Y sobretodo para acordarnos que no estamos solas.

 

#4 toca generar conciencia

toca generar conciencia. La experiencia me dice que es un intento fallido porque la ficción que la clase dominante genera es tan real que cuesta mucho negarla, pero, hay una fuerza mayor que me obliga a leer con más atención y entonces el mundo se llena de sonidos, de gritos de horror, gritos de lucha, de llantos, de música que no había oído antes. Y miro y veo: gente como yo que está buscando, no se sabe muy bien qué porque el mundo que nos decía y nombraba se ha desvanecido. Pero están-ahí intentando hacer un nuevo mundo, intentando borrar la ficción en la que nos narramos.

Platón nos cuenta un mito y yo le pregunto ¿quiénes son los que desatan cadenas? ¿qué impulsa a ese hombre/mujer girar la cabeza? pero calla… quizás alguno entre nosotros sea capaz de hacerlo mientras que los demás hacemos mucho alboroto y así conseguir que ese liberado gire su cabeza y quiera levantarse y hacer mundo.

una nueva revolución está en marcha… y los últimos en caer serán esos varones que están en lo alto del rascacielos y nos machacarán antes de que ello pase. Pero no lucho por mí. soy la que busca nuevas metáforas y conceptos con los que el futuro pueda escribirse. soy la que lucha por las luchas de mis hijos porque siento con mi cuerpo la muerte de todas esas mujeres que se ahogan con sus hijos intentando de salvarlos, soy la memoria de las mujeres muertas por las manos de sus parejas masculinas – el machismo en su careta más sangrienta-. Escribo por los que mueren cada día porque lo primero es matar al mensajero. me enojo con el miedo y lo combato. Alzo mi voz porque pienso que la libertad es una fuerza de cohesión que se funda ante todo en el reconocimiento del otro y en la expresión, estudio para que la voluntad pueda ser lo que es: un acto originario, arché, un acto de verdad o principio de ser. Lucho porque imagino un planeta que sea de todos y no de unos pocos y así las fronteras sean historias, lucho porque no haya ni rascacielos ni montañas en lejanos reinos…  soy la que resiste.

Nuestra voz, nuestra fuerza, nuestra atención atenta, nuestro cuerpo, nuestras manos, nuestra comprensión son el cambio. Es tiempo de generar conciencia. Resistiremos. No podrán callarnos.

#3 lo sé los principios revolucionarios son los mismos

si los sé, volvemos a proclamar los mismos principios que en otras revoluciones. Al fin y al cabo, buscamos básicamente lo mismo: tener la barriga llena no pasar frío y tener un sitio donde cobijarnos, buscamos que se nos reconozca por nuestros esfuerzos, que nos respeten en nuestras diferencias, buscamos sentir placer y amar, sí lo que buscamos y deseamos es siempre lo mismo, vivir con dignidad. Queremos jugar, divertirnos, hacer castillos, incluso poder caernos del tobogán y marearnos en la calesita o cortarnos con la palita, porque las caídas, las perdidas, las heridas, es decir: el dolor, es parte del juego. Pero queremos poder jugar, queremos que nuestra vida sea significante para nosotros queremos morirnos satisfechos.

caen viejos paradigmas y se nos muestra lo que durante décadas se mantuvo oculto, se polarizan las políticas, se remueven las cenizas de la historia mientras se destruye discriminadamente el planeta, mueren ciudadanos libres a cientos por día en luchas basadas en mentiras… es como si la realidad se hubiera llenado de gafas. Es tiempo de cambio, de reflexión, de decidir lo que queremos. Por eso apelo a la simpatía (relación entre dos cuerpos o sistemas por la que la acción de uno induce el mismo comportamiento en el otro) porque esa inclinación afectiva hacia mi semejante, el respeto hacia su persona, esa mirada directa a sus ojos y la escucha atenta a su voz, es lo que puede marcar la diferencia. Ser conscientes unos de otros, es lo que yo considero solidaridad en su concepción más densa y no la robada y reconvertida en caridad religiosa.

Las primeras palabras que me gustaría que desaparecieran, en este periodo de antesala, si con ello lograse que desapareciera el acto, son: versus, contra, enemigo. Mi resistencia no es ésta, no es la que nace de esos conceptos porque entonces ganarían una vez más los que hoy dominan, pero con nombres diferentes (lo dice la historia no lo dijo yo). Mi resistencia es la que aguanta con la espalda para que no sigan avanzando y mientras poder seguir escribiendo leyendo escuchando investigando buscando.

#2 Hace mucho tiempo…en unas tierras lejanas

Hace mucho tiempo, cuentan los historiadores, en unas tierras lejanas hubo un reino de varones que vivía en lo alto de una montaña se hacían llamar “la oligarquía” (los de abajo, los que vivían en los poblados los llamaban “la clase alta”) Según cuentan los libros, estos señores eran muy malos: no les gustaba los que eran diferentes, eran vagos y querían que otros trabajaran por ellos, eran egoístas y se apropiaban de todas las riquezas. Estos varones durante mucho tiempo esclavizaron, atemorizaron y enseñaron a fuerza de látigo y de hambre que ellos eran los Titanes que sostenían y dominaban el mundo. Pero llego un tiempo en que los que vivían “abajo” se cansaron de tanta tontería y decidieron subir la montaña para echarlos (también valga decirlo había unos cuantos que lo que querían realmente era ser uno de los titanes pero no conseguían trepar la montaña por si solos y necesitaban la ayuda de muchos otros) Y así poco a poco los de los pueblos de los valles se fueron organizando hasta conseguir trepar la montaña, traspasar la frontera armada, echar a los malos y sentarse ellos en sus tronos… pena que la montaña siguió existiendo. A muchos de estos se los llamo héroes y esta historia es leyenda.

Nuestra historia está marcada por las luchas contras las fuerzas dominantes. Las luchas de los aborígenes contra el hombre blanco, la lucha de los americanos para independizarse de los europeos. La primera revolución francesa que prendió la mecha en toda Europa. Y un siglo más tarde llegaron las de Rusia y China, la de España, la revolución obrera en Argentina, Cuba, Guatemala, México, Chile… todas ellas consiguieron un gran cambio político y social. Hoy narramos sus triunfos y sabemos que el bienestar social del que gozamos es el recuerdo vivo de cada una de sus batallas y de sus heridas. Pero también, nos toca experimentar sus consecuencias nefastas: China, Guatemala, México, Colombia por nombrar algunos. Tantas luchas que nacieron del horror y terminaron en una pesadilla. Y quizás la más triste porque fue la más silenciosas, con menos sangre y espectáculo, fue el gran sueño europeo “la social democracia” devenida hoy en un teatro de sombras, no sé, quizás siempre lo fue, pero no lo supimos hasta ahora.

Estamos en el preámbulo de una nueva revolución, espero deseo y trabajo para que esta vez sea una revolución sin armas porque si no seguirán ganando por siempre los matones del arenero. Podemos tomar el legado de los que lucharon décadas atrás, podemos aprender de sus errores y hacer uso de las constituciones que dejaron escritas, de los derechos que ellos ganaron por nosotros, narremos una y otra vez sus historias, demos cuenta de las ficciones de las que somos parte.

Ya paso el tiempo de los héroes, de los mitos y leyendas. Llego la hora de escribir con nuestra voz lo que es y lo que somos, es el tiempo del valor y la generosidad, de la reflexión y el respeto. Hagamos una revolución diferente, una revolución solidaria, hagamos que la simpatía, el reconocimiento del otro y el respeto sean el motor de cambio. Esto es lo que pienso, por lo que lucho, por lo que resisto.

#1 No puedo dejar de pensar en el arenero…

no puedo dejar de pensar en el arenero de los parques o de las escuelas infantiles, en ese pequeño que intenta apropiarse de todo lo que puede, básicamente, de terreno y herramientas. Hasta que llega un momento en que necesita aliados, no muchos porque tenerlos ya implica tener que ceder parte de los “suyo”, pero si quiere mantener el control sobre lo que se apropió porque aún no es capaz de compartir de dar de participar y dialogar, entonces sí o sí debe tener un par de compañeros que le ayuden y así, sin muchos planes, pero si con muchos empujones y palazos, este pequeño grupo se convierte en el terror del patio infantil. Por suerte en los colegios están las maestras y en los parques las madres/padres que ponen orden y castigos y sobretodo enseñan.

la analogía es clara, si interpretásemos a estos niños/as como adultos diríamos que son egoístas, avariciosos, unos matones y que hay que ponerles un freno ya. porque el arenero es de todos y los juguetes es para todos, por tanto, está mal lo que hacen por más que ellos digan que se lo ganaron y bla bla bla… está mal.

lo que más me llama la atención de esta imagen no es el grupo de terror, que son pocos pero bien organizados, sino los otros treinta niños/as que están con ellos. Cómo es que siendo tantos, esos pocos lograron tanto… lo siento, es una pregunta redundante porque estudie para conocer la respuesta, realmente lo que me importa es el resultado: Qué hacemos ahora.

dicen que los matones de nuestro patio, los que escriben el discurso en el que somos, no son más que el 1% del 1% de la población mundial, no sé si esta cifra es cierta, según Mr. Robot son unos diez varones reunidos en el piso más alto de un rascacielos de alguna ciudad difusa.

lo que se con certeza es que somos centenares de millones los que estamos fuera de juego. Quizás por el peso de la mayoría es que no podemos avanzar, nuestra propia fuerza es la que nos derrota o nos paraliza siempre en el mismo punto sin retorno. Ahí están los que no ven porque están mirando hacia el arenero atrapados en el teatro del absurdo, están los que luchan entre sí, como una jauría de perros se destrozan entre ellos por un hueso mientras los que se lo dieron siguen su camino y les roban todo su territorio con sus riquezas, están los que tienen miedo porque en sus memorias aún perduran las heridas de otra época, están los desahuciados que ya no tienen nada y sólo viven para sobrevivir, los desesperanzados, los impermeables y ahí los que quieren ser como “ellos” y se les va la vida en ello… más allá… los que ven verdades y luchan desde barcos desde la palabra desde los escaños desde la calle desde las mareas los que denuncian con imágenes y sonidos.

en el mundo de los hechos, del dolor, del hambre, del miedo, del amor, de la amistad, de la comprensión, del valor, de la lucha, nos queda la voz, nuestra voz que nos permite decir: No, basta.

Natacha, querida Natacha

Mi Natacha.

Qué más puedo contarles de ella que ya no esté dicho en la red; ella ya fue comentada, definida, descripta y alabada con todas aquellas palabras que se podrían utilizar para hacerlo.

Hablar de Natacha tendría que ser como hablar de Mafalda, o de Messi y Maradona, o de Borges y Cortázar. Lamentablemente acá, en España, no es así ni creo que vaya a serlo porque su autor cometió uno de los peores pecados, para un editor español, se atrevió a jugar con las palabras:  hacerlas cantar, bailar y hacer acrobacias, las ha disfrazado y puesto todo tipo de máscaras, ha construido con ellas una lengua interior. Una lengua que dice, me dice y dice verdad y justicia. Natacha es un diálogo vivo y abierto a la reflexión y la simpatía, vínculo indispensable para el pensamiento y la imaginación.

Usted Señor Luis María:  ¿cómo ha podido hacerlo? ¿Cómo es que no escribe para el mundo con sus limitaciones y perezas?

Tuve la desventurada ocasión de leer uno de los libros de Natacha traducido al castellano español y lloré: habían matado al autor. Natacha y Luis son un dúo, son padre e hija y Natacha es aún una niña y no se la puede separar de su padre porque entonces la convierten en una voz huérfana.

¡Estimados editores de Alfaguara infantil y juvenil no tengan miedo! Sean editores emprendedores y valientes! Pueden confiar en el lector infantil español, dejen de someterlos continuamente a la lectura fácil y sin contenido con las que preparan sus guías de lecturas escolares, dejen de bombardearlos con textos tan lineales y a un español sin accidentes: atrévanse con los cuentos infantiles de Liliana Bodoc, de Marga Averach, de Luis Piscitelli, y otros tantos más que quedan en el camino.

El castellano americano tiene una música que acá ya no se escucha, un ritmo que da una profundidad a la palabra que con el castellano español es más difícil de conseguir . Y ustedes saben que es importante que los alumnos y lectores más jóvenes que viven de este lado del atlántico aprendan a conocer y disfrutar de ese otro castellano, aunque sea difícil entenderlo y raro leerlo, porque es, sin duda, la mejor forma que tienen de descubrir “esa otra cultura” que tuvo por origen la misma lengua que ellos ahora hablan. Y está en nosotros investigadores y escritores y, sobre todo, en ustedes editores que son los que nos conectan, hacer que haya entre estos hermanos una relación de amistad y comprensión y no de tensión, enfrentamiento o rechazo.

Quizás porque el castellano español es como nuestro hermano mayor, quizás porque los hermanos mayores siempre se sienten amenazados por el hermano menor, quizás porque los hermanos menores suelen ser más comprensivos ante el egoísmo del hermano mayor. No lo sé, lo que sí se con certeza es que adaptar una lengua tan diversa como la que se da en aquel continente, tan grande y extraño, a la lengua de lo viejo conocido, no es bueno, para unos ni para otros.

Querido Luis, gracias por darnos a Natacha, por la otra Caperucita Roja, por Moc y Poc, y sobre todo por regalarme «Nadie te creería». Saludos a Natacha de mi parte. Besos.

La Cruzada de los niños, ed. El Jinete Azul

La lectura del mediador

Por la complejidad de la obra, se recomienda que la lectura este a cargo de un mayor. Nos sentamos con los estudiantes en ronda y previo a la lectura hacemos un pequeño ejercicio de respiración y relajación para que los niños/as puedan desconcetar de la actividades previas. Para ello es importante que el mediador previamente cree un ambiente idóneo a la lectura.

El diálogo sobre la obra leída

Después de la lectura, se trabajará sobre el contenido del texto. El tutor debe iniciar un diálogo/debate sobre el mismo, para ello planteará una pregunta inicial a partir de la cual los estudiantes puedan continuar interrogando al texto, animándoles, de este modo, a que lo cuestionen y que aprendan a encontrar las respuestas por sí mismos. El tutor asumirá, pues, un rol de mediación, y se encargará de conducir el juego de preguntas y respuestas. Por el contendio textual de esta obra, es importante que el mediador conduzca a los alumnos a un espacio donde puedan observar lo que en ella sucede, a través de preguntas del tipo: y si estuvieras en su lugar?, cómo se protegerián del frio?, cómo ayudarían a los más pequeños? Por qué no aparecen adultos en la obra?, es decir, intentar que desde la emoción que les produzca la obra y la simpatía de los personajes pasen a tomar una posición critica de los sucesos.

Así tienen lugar los primeros pasos en la experiencia del diálogo, en los que el respeto de los turnos de palabra y la escucha atenta de los compañeros entre sí se vuelven elementos fundamentales para una mayor comprensión de la obra.

Tras el contacto inicial, el mediador invitará a los estudiantes a profundizar en el texto para extraer de él las palabras desconocidas. Una vez seleccionadas, les pedirá que piensen posibles significados de esas palabras en función del contexto en que están insertas. Por último, les invitará a buscar el significado de las mismas en el diccionario.

Ejercicios

Alumnos entre 9 y 10 años

El Baile de las palababras”

Cada estudiante elige de la obra una palabra que le haya gustado mucho. Y los invitamos a que nos cuenten algo de ella: lo que ésta significa, a que les recuerda la palabra, sobre su fonética (cómo suena, a qué suena), por que le gusto, etc. Se busca que el niño juegue con su sonido e interprete su significado y la asocie con otras experiencias.

Después, cada alumno señalará, entre las palabras de sus compañeros, aquella que le parece que debe unirse o enlazarse con la suya. De este modo los estudiantes van creando una concatenación de significados, y formando series que serán la base a partir del cual se pueda crear, en grupo, un breve relato. El rol del mediador es de guía, no debe intervenir en las elecciones que los alumnos realicen, solo mediar entre las palabras y los niños.

Este ejercicio sirve para poner de manifiesto que, aunque las palabras tienen autonomía, se llaman las unas a las otras para construir significados nuevos, de forma que tienden a unirse significativamente entre sí.

A partir de este nuevo orden y respetando siempre la union de palabras que realizaron los alumnos, entre todos creamos una historia que surga del significado y de las relaciones establecidas entre ellas.

Competencias: Adquisición de nuevo vocabulario. Competencia en el uso de las palabras. Trabajo en equipo. Competencias de asociación y creación.

Alumnos de entre 11 y 12 años

Una pequeña obra de sonidos y colores”

Una vez terminado el diálogo sobre la obra, los alumnos se dispondrán para preparar un gran collage musicalizado. Un collage es una obra construida a partir de retazos de una o varias obras ya existentes. Armar un collage implica un trabajo de deconstrucción y re-construcción: se deconstruye una totalidad dada para construir una obra nueva a partir de los elementos de la primera, de sus partes recortadas/segmentadas. Esa nueva resultante, tendrá en su materia el decir de la obra anterior pero adquirirá en su disposición (en su puesta en-forma, es su apuesta visual) un nuevo significado que, además – y por tratarse de un producto artístico hecho de partes yuxtapuestas- quedará abierto a múltiples interpretaciones. Esta apertura significativa es el plus que buscamos con este ejercicio que, en contraposición con la obra original que al ser un sistema más estable, un todo coherente, apuntaba a un significado dominante y limitaba la capacidad interpretativa del espectador. Un collage, en cambio, es una obra que posee la capacidad de significarse en múltiples sentidos. Este es un ejercicio de interpretación creativa.

Para lograr este trabajo de deconstrucción-construcción o de interpretación creativa, los alumnos, en primer lugar, deberán : encontrar y aislar de la obra original los personajes, la geografía del cuento y las secuencias narrativas. Después, los alumnos representarán en imágenes los personajes (que pueden adoptar formas simples como manchas de distintos colores, o verse convertidos en dibujos más realistas, por ejemplo, el personaje de la niña que les evoca el sol o la luna y su figuración será un dibujo del sol o la luna), para la geografía del cuento juntarán material con el que representarlo (madera, algodón, telas, pan, etc.) y para las acciones que componen la obra, los estudiantes, pueden elaborar un storyboard, o bien recortar de revistas o periódicos sucesos similares a los que han sucedido en el relato. A partir de todos estos elementos, iremos construyendo un gran mural, donde los niños se sientan totalmente abiertos y libres de ir colocando el material elaborado donde a ellos les parezca y creando, así, un gran collage cuyo origen es una obra que ellos sienten como propia.

La segunda parte de esta actividad exige que los estudiantes identifiquen el ritmo de la obra original, que acelerará o ralentizará su tempo en función de cómo avance la historia. Desde ahí, se les invitará a que ideen una música de fondo, de apertura y/o de cierre, que acompañe a los hechos narrados. Esta pequeña obra sonora deberá ser grabada para después reproducirse junto con el mural.

Como esta actividad trabaja al tiempo con los tonos o tonalidades de la obra (colores) y con sus ritmos (sonidos), los estudiantes tomarán conciencia de la equivalencia que se da entre ambos aspectos y del modo en que éstos se proyectan en el lector. Esto les permitirá experimentar la obra desde un nuevo lugar.

Sería interesante que el trabajo resultante de esta actividad se expusiera en la biblioteca, o en el aula de música o el hall del colegio, para que alumnos de todos los cursos pudieran verlo. Se invitaría a la comunidad escolar a que, además de observar el mural, compartiese su experiencia, anotando en pequeños trozos de papel lo que la obra significa para ellos: de qué trata, qué sugiere, qué historia oculta, etc. Cada espectador introduciría su papelito en una caja preparada para tal fin, de forma que, pasado un tiempo, los autores del mural podrían leerlos en el Taller de lectura y descubrir el juego efectivo de resignificaciones que pusieron en marcha con su intervención sobre los elementos, palabras e imágenes de un texto. Un descubrimiento que es, en realidad, síntoma de un movimiento mayor: el proceso por el cual una obra, al abrirse en diversas interpretaciones en función de la lectura de cada cual, resignifica el mundo del lector y al lector mismo.

Competencias: Expresión oral. Interpretación y adaptación de una obra. Trabajo en equipo. Competencias lingüísticas. Gestión y empleo de los conocimientos previos. Elaboración de la información textual. Adquisición y empleo de conocimientos estratégicos.

La cruzada de los niños, Bertolt Brecht- Carme Solé Vendrell, ed. El Jinete Azul

Hay historias que contienen personajes llenos de ternura y otras personajes llenos de penas. Hay historias que nos cuentas sobre la amistad y la solidaridad, y otras sobre el perdon y el olvido. Hay textos llenos de palabras que nos acercan el horror de la guerra y el exilio, y otros llenos de palabras revueltas que se juntan rítmicamente para contarnos una historia de amor y valentía. Otras historias en cambio nos transportan a tierras lejanas, desiertas y cubiertas de nieve o bien a bosques que se convierten en refugio. Pero hay relatos que contienen todas estas experiencias.

La Cruzada de los niños, es un poema en prosa escrito por Bertolt Brecht que provoca, como toda su obra, una conciencia crítica en el lector, un acercamiento al dolor y la compasión de estos niños que huyen de la guerra, no desde el sentimentalismo que busca las lagrimas que luego se olvidan al cerrar el libro, sino desde el distanciamiento de un narrador que busca el despertar de una actitud reflexiva.

La edición que les propongo para trabajar con los niños es la realizada por El Jinete Azul. Como suele ser en esta editorial, el texto original no está alterado, no se lo infantiliza, pero está acompañado de imagenes y silencios muy profundos, cuyo producto final es un libro objeto totalmente adapatado a la lectura infantil. Es una edición que no solo respeta la obra original sino que ante todo respeta la intencionalidad del autor.

Bertolt Brecht fue quién sento las bases de lo que conocemos como teatro dialéctico o teatro épico, este autor recoge la tradición alemana que piensa que el teatro tiene una función social y de saber, por lo que sus obras tendrán un contenido altamente político y de crítica social. Brecht considera que el teatro debe modificar la conciencia, no busca la catarsis sino el despertar de una actitud crítica.

Y esta obra busca ese despertar.

Ahora bien, es una decisión del maestro y de los padres si queremos o no despertar en nuestros niños este tipo de conciencia, si queremos extender su mirada más allá del patio de la escuela, si queremos enseñarles a ponerse en el lugar del otro para poder llegar a entender sus experiencias, si queremos mostrarles que la mayoria de la veces la valentía no pasa por enfrentarse a dragones de fuego sino por resistir, si queremos que sepan que hay niños que mueren y han muerto de frio y hambre por el egoísmo y la ambición del ser humano. Si esto es lo que queremos, entonces, este texto es el idóneo para trabajar con ellos. Por que el autor logra definir, describir y trasmitir el por que, el para qué y el cómo de la huida de un grupo de 50 niños que se unen más allá de su religiones y origenes para sobrevivir y juntos hallar un nuevo hogar sin golpes bajos ni sentimentalismo absurdos. Es un relato que en los silencios está la pena, en las palabras la ternura y la valentía y en la nieve el frio y el hambre.

En esta edición del Jinete Azul las imagenes de trazos gruesos y bien definidos se encajan perfectamente con las palabras de Brecht que no pierden en la traducción la plenitud de su signicado, y el ritmo, que nos prepará para la recepción, está marcado por sus prolongados silencios que nos permiten respirar, nos deja que el peso del significado de aquello que se va narrando se asiente pausadamente.

«cuando se ve que nuestro mundo actual ya no cabe en el drama, entonces resulta que el drama ya no cabe en este mundo» Bertolt Brecht

(en el apartado de ejercicios literarios les dejo recomendaciónes de cómo trabajar con esta obra)

Literatura Antropológica

Perfil bibliógrafico

La bibliografía recomendada para este proyecto se configura a partir de dos premisas: (1) acude a textos cuya lengua original fuera el castellano, para que los estudiantes puedan aprender desde la lengua original de la obra (que es su lengua materna) toda la musicalidad que la escritura contiene, y (2) busca libros que tengan su referencia genérica en la literatura antropológica, es decir, una literatura que desde la experiencia textual nos ofrece una poética holística en la que experimentar y comprender el hecho humano en su vida efectiva y afectivas: a través de sus múltiples capas y temas y, desde una expresión lingüística profunda y densa, nos ponga en relación con nuestras realidades y emociones más primarias y con valores y costumbres culturales. La literatura antropológica es, en tanto metáfora viva, un espacio en el que puede darse una verdadera comunicación participativa con nuestra cultura, nuestra historia y nosotros mismos.